Opinion

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Planificar con los clubes adentro

Como repensar la política deportiva para no depender de un estado bobo.

Por: Ezequiel Juaristi
9 de agosto de 2020

En las últimas horas me tocó leer diversas notas y planificaciones para el día después de la Pandemia.

Nada en Deportes. Nada para los clubes. Nada transformador ni relevante.

Suena redundante la crítica o poner el ojo en ésto, pero esas diversas planificaciones se centraban en la necesidad de un armado que se fundamente en reconvertir determinadas actividades centrales para las economías populares.

Proyectos que tienen aportes del estado pero no como un estado bobo que solo pone plata para subsidios, sino como un articulador y facilitador de opciones, aportando herramientas esenciales para los desarrollos de esos proyectos.

Los movimientos sociales como trabajadores de la tierra y jugando fuerte para la alimentación saludable de los argentinos. La proyección de actores en la política energética del pais. La obra pública como eje central de la vuelta a la "normalidad". A su vez, el otorgar derechos a trabajadores que hasta la llegada del gobierno de Les Fernandez eran precarizados hasta el hartazgo como los delivery a través de las aplicaciones o regular condiciones laborales para los teletrabajadores.

En salud, por su parte, se está discutiendo el rol de los privados y las Obras Sociales en un momento en que ya se piensa a quien se atiende y a quien no.

En Deporte esos puntos no se discuten.

Hay un halo de no debate que profundiza injusticias y faltas de formación e información.

El universo de los Clubes se queda afuera.

Las soluciones que se plantean desde la dupla Lammens-Arrondo tienen en sus bases el brindar subsidios que en el 80% de los casos no llegan debido a una falta de políticas que permitan blanquear a las instituciones que no tienen papeles.

Esos clubes que no tienen papeles, no tienen nada y si no tienen nada, cierran sus puertas y si cierran sus puertas los chicos se quedan en la calle y si se quedan en la calle están al borde de la delincuencia o los malos hábitos.

Aún así en las conversaciones a través se zoom que han tenido las autoridades nacionales con las distintas organizaciones que nuclean a los clubes solo se pudieron advertir palabras propagandísticas de las medidas que supuestamente van a adoptar pero que no dejan de ser pan para hoy y hambre para mañana.

No hay una articulación precisa o tener a las instituciones como ejes centrales en las políticas económicas de los barrios o ciudades, cuando efectivamente esta demostrado que ese es el peso que tienen.

Es así que desde el estado más allá de los programas que hay -y a los que pocos pueden acceder- no se avisora un futuro prometedor.

¿Es una herramienta válida solamente centrar la planificación en la entrega de subsidios?

En un momento como éste, ¿No se debería estar pensando en como desarrollar una política deportiva que exceda lo subdsidiario y tenga al club como formador de empleo o como motor de las economías barriales?

¿Por qué no se pueden discutir determinados puntos centrales y si lo hacés te tildan de desestabilizador?

En un momento central para la discusión de como derribar muros y cambiar paradigmas, ¿Las autoridades no tendrían que impulsar un diálogo enriquecedor y cambiar las estrategias a implementar a la salida de la pandemia?.

Es un momento para pensar de que manera los clubes y los actores del deporte de base y formador dejen de ser mirados con romanticismo y benevolencia y tengan un lugar central en las discusiones para su futuro.

Es un momento en el que se necesita un marco de discusión para no depender de la buena onda partidaria que pueda existir o seguir -como hasta el momento- pidiéndole la escupidera a un estado bobo que a veces puede responder y otras tantas no.

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