Análisis

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¿Los clubes pueden seguir esperando las medidas de fondo?

Pese a los diversos anuncios los clubes no despegan y hoy cientos de ellos se acercan al cierre.

Por: Ezequiel Juaristi
14 de marzo de 2021

Desde que tengo uso de razón, los clubes de barrio están en crisis. Quizás se deba a una política deportiva excluyente, poco inteligente o al ciclo virtuoso de la economía que, como nos pasa a los argentinos, cuando parece que respiramos aires de tranquilidad, viene una oleada neoliberal que nos golpea hasta dejarnos sin aire, sin expectativas, sin la posibilidad de una rápida recuperación.

Justamente las instituciones deportivas hoy en día pasan por ese momento. Aunque mirando en retrospectiva solamente en dos etapas de la historia pudieron respirar. En pleno peronismo con derechos infranqueables y en el apogeo del kirchnerismo, una etapa en la que hasta se aprobó una ley que les daba el paragüas necesario para poder despegar.

Hoy, a casi un año y medio de asumido otro gobierno peronista, los clubes de barrio se sumergen en una de las peores crisis de su historia y con un agravante, no se ven demasiados movimientos para otorgarles los derechos suficientes, que puedan sostenerse en pie y centrarse en la labor deportiva y social que les toca cumplir en cada comunidad.

El esquivar la confrontación parece ser un símbolo de este gobierno que en plena pandemia tuvo que resistir a como dé lugar sin animarse a tocar demasiados intereses. En deportes, por su parte, provoca que los clubes padezcan las mismas necesidades que hace un año y medio, que hace tres años o lo que pasaba en las perores épocas de nuestra historia.

El que las autoridades no vean o no quieran afrontar las urgencias provoca que se continúe con la lógica del padecimiento constante, de una crisis sin fin y lo que parece la crónica de una muerte anunciada, un cierre en estampida de cientos de clubes.

Hoy vemos como los clubes hacen lo que pueden, pero esa lógica ¿hasta cuando resiste?.

Trazando un paralelismo, los cuatro años de Mauricio Macri dejaron en el pais entre siete y ocho millones de personas comiendo en comedores. Hoy, por la pandemia y la falta de audacia el gobierno comandado por Alberto Fernández ese número se incrementó hasta llegar a los más de diez millones de personas.

Ahora esa falta de audacia y pensar que ese diez millones de personas van a aceptar de por vida su situación es tirar demasiado de la cuerda. En algún momento esos diez millones de personas se van a revelar. Se van a cansar. No se puede comer en comedores de por vida.

En algún momento, gran parte de los veinte mil clubes se van a revelar más allá de que algunos dirigentes se sientan satisfechos por la foto que los invita a sacarse Matías Lammens, Inés Arrondo o Francisco Chibán. En algún momento se van a cansar de un subsidio al pasar de 60mil pesos o una obra que en el acumulado parece faraónica pero que si se desmenuza no deja de ser un subsidio de mejora edilicia y ya.

Lo repetimos hasta el hartazgo, pero en la entrevista realizada a Francisco Chibán nos dejó en claro que pese a las mesas de diálogo la tarifa social y la condonación de deudas de servicios públicos hoy esta más lejos que cerca.

¿Hay algo más urgente que todos los meses lleguen facturas de cientos de miles de pesos y no saber como pagarlo?

¿Hay algo más urgente que darle respuestas a un club fundido?

Lógicamente algunas medidas anunciadas se valoran. Se valoran aunque no se tira fuegos artificiales porque aún esos anuncios no son realidades.

No son otra cosa que oficializar una promesa que no sabemos si se va a cumplir.

Por ejemplo, el año pasado Sergio Palmas en una entrevista que este portal le realizó había comentado que "el relevamiento de clubes lo tenemos que tener terminado para los primeros meses del año que viene". Llegó marzo y solamente se anunció que ese censo se "va a realizar" y que los resultados estarían en agosto.

Otro de los puntos que a Francisco Chibán no le parecen relevantes, determinantes o centrales en el armado de un plan de acción son los intentos de desalojos o usurpación que sufren decenas de clubes.

Para Chibán son solo "casos aislados" y que él tiene conocimientos solo de "dos" que se han generado en ese año. Este humilde medio ya contabilizó en el transcurrir de este año una decena. Solo la semana pasada nos llegó información de tres instituciones con problemas. O somos muy eficientes o tenemos mucha suerte ya que nos llegan más problemáticas que a una superestructura nacional.

En ese caso también nos preguntamos, ¿Hay algo más urgente que quedarte sin tu lugar de pertenencia?

¿El estado no puede hacer nada ante estos casos de violación de derechos que tienen los clubes?

Hoy vemos que casi todos aplauden a los que comandan el deporte, buscan urgidos la foto que documente el "encuentro" aunque los clubes siguen sumergidos en exactamente la misma crisis que desde hace cinco años y medio.

Hoy vemos además que lejos de ser audaces y revolucionarios los y las mandamases siguen con la misma tranquilidad que los que tenían quienes comandaban el deporte en el macrismo.

Esa tranquilidad no es más ni menos que la que confirma que no les afecta el problema. No lo sufren, no lo padecen, les es indiferente y lo que es peor, no tienen consciencia de lo que se sufre por no poder darle a los chicos algo tan simple como una estructura sólida y sin urgencias diarias que atender.

Que los clubes vivan en una crisis constante no solamente no es culpa de los dirigentes de los clubes sino que es culpa de los responsables de llevar las riendas del deporte, que se apoyan en ellos pero que ni siquiera son capaces de entregarle un derecho.

Hoy todos sabemos que es lo que necesitan los clubes. Hoy las fotos ya no alcanzan, los anuncios de hipotéticas medidas que se darán en el futuro tampoco. Hoy es una cuestión prioritaria hacerle frente a los conflictos para que los clubes no desaparezcan porque mañana, puede ser muy tarde.

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