Opinión

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Los clubes, sin premio consuelo

Juan Domingo Perón, los clubes de barrio y la necesidad de que se los ponga nuevamente como prioridad en la política deportiva nacional.

Por: Juan Ignacio Bruera
8 de octubre de 2020

"Por el purrete que atrás del arco grita su verbo" - Héctor Marcó

Sin clubes y sin deporte no hay comunidad organizada y sin comunidad organizada no existe la Argentina tal cual la conocemos. Los Clubes forman parte de uno de los pilares de la sociedad moderna actuando como primer eslabón de contención social.

El General Perón creía en el deporte como parte del ascenso social, por ello es que también entendía que la actividad deportiva iba más allá del fútbol; por eso, uno de sus planes de gobierno fue brindar apoyo a los diversos deportes de alto rendimiento, individuales y colectivos. Para que ello sucediera, el binomio peronismo-deporte, fue entendido como un proyecto a largo plazo con un total y valedero sentimiento de pertenencia para con la bandera y los símbolos patrios. Todo esto en un contexto nacional y de desarrollo.

Pero así como la mayoría de los deportes se practican en grupo, es importante entender que en estos 7 meses que ya llevamos de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio, se necesita algo más que la solidaridad de la comunidad organizada para poder sostener la situación que están viviendo los clubes de barrio. Al contexto socioeconómico de los últimos años, se le suma una circunstancia tan poco fortuita y común que fue la pandemia producida por el covid-19.

El trabajo realizado a fines del año 2019 por el Observatorio Social y Económico de Clubes de Barrio y la Universidad Nacional de Avellaneda, reconoce a 20.000 clubes de barrio en todo el territorio nacional, además este trabajo permitió geolocalizar a 8000 instituciones. La informalidad, la imposibilidad, la falta de formación profesional son algunas de las diversas dificultades que evidenció este informe.

Podríamos decir que esos ya son suficientes problemas pero no, sino que también deben enfrentar un notable desconocimiento de parte de Francisco Chibán quien esta a cargo de la Dirección de Clubes Argentinos para sólo reconocer a aquellos clubes que "tienen los papeles al día". En lo que va del año, solamente se ayudaron a entre 1200 y 1500 clubes por programa (Clubes en Obra/Ayuda de Emergencia). Al olvidarse de las bases y el trabajo de la comunidad organizada muchos de los Clubes de barrio sienten que se le suelta la mano ya que no se reconoce lo mucho que hacen para seguir en funcionamiento hoy en día.

Hoy el máximo responsable de la Dirección de Clubes Argentinos que en su sitio web reconoce solamente a 4762 clubes de barrio (un poco más que los clubes del programa mencionados previamente, pero tan solo una pequeña parte de los 20.000 que contempla el informe del OSECBA-UNDAV) demuestra su incapacidad al no tomar dimensión del esfuerzo que los clubes y su gente hacen día a día para poder mantenerse en pie. Lo que tal vez esperábamos eran ciertas respuestas a esta altura, o, mejor dicho, cierto diálogo, el cuál hoy es casi nulo, por no decir inexistente.

Por lo anteriormente mencionado, resulta importante recalcar las acciones que se llevan adelante en los Clubes. No solamente funcionan como espacios destinados a la práctica deportiva, sino que también acogen a jóvenes de todas las edades para así proveer de una contención importante dónde a veces el Estado no llega a cubrir. Desde el Observatorio comprobamos que la realidad generada en toda la sociedad a partir de la pandemia, ha exacerbado las extremas condiciones que obligan a los clubes a una mayor diversificación.


Los clubes no sólo son comedores, merenderos o lugares de refugio ante los desastres naturales y las inclemencias del tiempo en épocas invernales, sino que el esfuerzo se vio multiplicado para poder realizar ollas populares. También han funcionado como albergue de las Fuerzas de Seguridad; lugares de aislamiento preventivo, centros de donación de sangre, y logística para la entrega de alimentos no perecederos y ropa de abrigo. En síntesis, desde el Observatorio sostenemos que los clubes cumplen un rol solidario importantísimo para con nuestras comunidades y, teniendo en cuenta las proyecciones de la CEPAL para la post pandemia en la Argentina, se espera un incremento alarmante de la pobreza infanto juvenil (0-9 y 10-19 años) y un elevado nivel de desocupación en la franja de 20 a 29 años, por lo que consideramos que consolidar una comunidad organizada será imprescindible para preservar el tejido social y la integración familiar.

Muchas de las actividades mencionadas evidencian que su financiamiento parte de los mismos socios quienes también son los que le ponen el cuerpo a estas actividades. Esto sería imposible o prácticamente muy difícil de llevar a cabo si en cada uno de esos lugares no existiera la Institución Club, que les da un marco importantísimo de contención e infraestructura para llevar adelante todo lo antes mencionado. También resulta importante no dejar de lado, la pertenencia que tienen los actores sociales con sus espacios deportivo-recreativos.

El sentimiento de pertenencia que generan los clubes en todos los rangos etarios es muchas veces el motor que lleva a sostener de manera insoslayable su funcionamiento.

Como afirmaba el General Perón el trabajo mancomunado de la comunidad organizada en el caso del ámbito deportivo resulta de vital importancia para las comunidades, como así también para proveer de futuros individuos que representen al país ante el mundo. Retomando esas palabras, es necesario entender la importancia de los cimientos que proveen los Clubes de Barrio no solo en un ámbito sociocultural, sino también ante futuras delegaciones deportivas que representen al país en diversas competencias a lo largo y ancho del mundo. Después es muy fácil criticar o señalar cuando no se den dichos resultados, pero lo que sí puedo afirmar es que cuando el binomio peronismo-deporte se puso en marcha, tuvimos los mejores resultados deportivos de nuestra historia.

Por último es importante destacar el trabajo de una comunidad organizada, la solidaridad y el apoyo de todos, siendo pilares necesarios para afrontar los tiempos que estamos viviendo y los que se avecinan. No es la primera crisis que afrontamos los clubes, no es la primera vez que la "paramos con el pecho y ponemos bajo la suela", sin embargo, allí estaremos de manera inquebrantable, cada vez que se enarbolen los derechos y deberes que el justicialismo defiende.

*Juan Ignacio Bruera secretario del observatorio del Observatorio Social y Económico de Clubes de Barrio y Afines (OSECBA)

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